Escribe tu email y cuando publique algo nuevo lo recibirás en tu correo

sábado, 29 de noviembre de 2014

La caza del carnero salvaje, mi primer Murakami... chispas!!!

Esta fue la primera novela que leí de Murakami. Nunca antes había leído nada suyo. Leí críticas de su libro 1Q84 y había muchas buenas y otras tantas muy malas. Eso me gustó porque hay que desconfiar de alguien que gusta a todo el mundo... así que me puse con Murakami. Y puestos a conocer a un autor pensé que lo mejor sería hacerlo desde el principio así que la emprendí a empentones (nunca mejor dicho) con La caza del carnero salvaje.

Reconozco que esta historia no es para todo el mundo pero es una buena historia, y no tanto por lo que cuenta sino por como lo cuenta. Me gustó mucho la aparente simplicidad de su literatura, el humor, sus frases cortantes y sentenciosas. Que es un narrador como la copa de un pino es algo de lo que te das cuenta después de las dos primeras páginas.

Pero sobre todo me ha gustado su capacidad (al menos en esta novela) para crear situaciones surrealistas de las cosas más cotidianas. Vamos como pasa en la vida onírica habitual en la que de repente te encuentras cenando desnudo frente a un elefante que habla con acento inglés y tiene un monóculo (a mi no me ha pasado pero seguro que a raíz de escribirlo me sucede). Es más, conforme iba leyendo la novela (en la que reconozco me sumergí sin poner ningún tipo de cortapisa racional) pensaba que David Lynch debería realizar la adaptación al cine porque muchos de los escenarios y personajes parecen sacados de sus películas.
Si te gusta David Lynch es probable
que te guste esta novela

En definitiva fue un placer encontrar un narrador como este. Tanto me sorprendió que al poco tiempo leí El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, De que hablo cuando hablo de correr y Tokio Blues. Y, como ya comenté en su momento con Auster, tuve que poner el freno porque a Murakami hay que disfrutarlo y al ritmo que iba me lo pulía en un año.

Un apunte final. Ahora que termino y releo el título del post me pregunto si esta referencia publicitaria sigue teniendo sentido o es algo que ya se perdió con generaciones pasadas.

También me surge la duda de por qué David Lynch se abrocha el último botón de la camisa. ¿Qué tiene que ver esto con el post? Absolutamente nada (o puede que sí no sé) pero si vas a leer esta novela más vale que te vayas acostumbrando a hacer relaciones irracionales. Que la disfrutes.


Si te ha gustado este post puedes suscribirte por email arriba. También puedes participar en la encuesta que está arriba a la derecha y decir qué tipo de contenidos prefieres leer en este blog.