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domingo, 18 de enero de 2015

¿Por qué cualquier estructura narrativa es válida?

Nunca hay una sola forma de narrar una historia. Digo esto porque a veces parece que todas las historias deben seguir un orden "lógico", una estructura clásica, un orden establecido... Sin embargo, en la mayor parte de las veces en la vida cuando conocemos una nueva realidad la hacemos de manera desordenada, a salto de mata. La estructura que elijamos para nuestros relatos influye de manera decisiva en aquello que queremos transmitir así que deberíamos prestarle atención.

Por ejemplo, supongamos que vamos a un museo y queremos ver una sala de cuadros sobre un periodo de arte concreto. Seguramente haya cuadros de diversos tamaños y autores. A la hora de visitar esta sala podríamos seguir diferentes recorridos. Podríamos dar una vuelta en el sentido de las agujas del reloj pasando uno por uno. Podríamos ver un cuadro, a continuación ir al centro de la sala, observarlos todos e ir al siguiente y así sucesivamente, Podríamos decidir ver sólo dos o tres y luego irnos. Podríamos ver sólo los de un pintor en concreto e ignorar el resto.  O podríamos decidir ir saltando de uno a otro sin un "orden" aparente, simplemente dejándonos llevar por nuestro instinto. En realidad cada persona es libre de realizar su propio recorrido y atrapar y conocer esa realidad de la manera que crea conveniente. Ni que decir tiene que la experiencia que obtengan de ello será diferente en cada ocasión. Su aproximación y conocimiento de la realidad será por supuesto diferente. 

Hay tantos caminos y estructuras como autores e historias.
Sin embargo, como narradores somos nosotros los que marcamos el recorrido que debe hacer el lector o espectador, en definitiva el usuario de nuestro relato. ¿Qué estructura, qué orden debemos utilizar entonces? En mi opinión debemos usar aquella estructura que ayude más y mejor a transmitir el mensaje que queremos comunicar con nuestra historia. Y a veces no es sólo una estructura clásica sino que sobre ella se pueden superponer otras estructuras hechas a la medida de la historia que estamos contando.  

Un buen libro tanto por el contenido
como por su estructura narrativa.
Por ejemplo, en el libro que acabo de leer: Historias secretas de Birmania, la autora, Emma Larkin, recorre los sitios en los que vivió el escritor George Orwell hace 100 años. Esa es una estructura válida con un orden claro. Sin embargo, en cada sitio cuenta de forma paralela la historia de George Orwell y la de ciudadanos birmanos actuales. Salta de una historia personal a otra sin orden aparente. Tan solo cuenta las historias corrientes de personas corrientes. Toda esta estructura que en apariencia aparece confusa ayuda a transmitir la idea de una persona que buscando una historia que sucedió hace 100 años descubre un montón de historias que pasan actualmente, En ambos casos son historias ocultas, bien porque fue algo que pasó hace mucho tiempo en el primer caso o bien porque son historias que la dictadura birmana se ha encargado de enterrar y borrar.

La conclusión es que ninguna estructura está prohibida, ninguna es correcta o incorrecta. Piensa en lo que quieres contar, en lo que quieres transmitir. Piensa y deja que el propio relato, la propia realidad, te indique cuál es la mejor forma, la más natural, de moldear tu mensaje.  


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