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domingo, 12 de abril de 2015

¿Quién es el héroe de tu historia?

Definir al héroe de tu historia y que el público empatice
con él es una de las claves. Foto de Jamie King.

Crear una historia se parece en cierto modo a cocinar. Mezclas diversos ingredientes para crear algo elaborado en el que la suma de pequeñas partes hace un gran todo, en este caso un plato apetecible. Al crear historias también debes combinar múltiples elementos y todos ellos son importantes para el fin de la historia. La figura del héroe de la historia es uno de estos ingredientes estrella. 

El héroe es la figura que vive la historia y que la hace avanzar. Es la figura que en último término se está jugando el pellejo en la historia. Es por tanto, quien nos va a dar el punto de vista de la historia que estemos narrando. Es Indiana Jones, Michael Corleone, Luke Skywalker y tantos otros personajes. 


El héroe y las marcas


Cuando una marca está creando una historia debería tener en cuenta en primer lugar a su público y el objetivo que quiere conseguir con su narración. Una vez definido, podrá trazar una estrategia creativa que le llevará a elaborar una historia u otra. Y una de las diferencias fundamentales entre las diferentes opciones será determinar quién es el héroe de la historia que va a crear. 

Por ejemplo puede tratarse de una historia sobre el origen de la empresa donde el fundador de la misma puede ser el héroe que luchó desde sus orígenes para que la empresa sea lo que es hoy en día. Pero también puede ser la historia de cómo se elabora el producto y el héroe pueden ser los diferentes empleados y cómo intervienen en ese proceso. Otra posibilidad es que el héroe sea el propio cliente y la historia verse sobre como se enfrenta a su "enemigo" y nuestra marca le ayuda a elloTodo ello son diferentes puntos de vista para diferentes públicos y diferentes objetivos. Historias que necesitarán héroes diferentes.


La identificación con el héroe


Una vez definido el héroe de nuestra historia debemos empezar a darle forma. Y aquí es fundamental conseguir un objetivo sin el cuál la historia no funcionaría: la identificación del público con el héroe de la historia. Debemos conseguir que haya una conexión entre ambos porque de lo contrario al público le importará un pimiento lo que le ocurra al héroe y por extensión la historia que estemos tratando de transmitir. 

Para ello los héroes deben tener motivaciones universales como las que podamos tener tú y yo. Hablamos de amor, de reconocimiento, supervivencia, etc. Tal vez en este sentido ayude la tan recurrente Pirámide de Maslow en la que se describen las necesidades humanas y sus prioridades. 

Además el héroe debe tener una serie de cualidades que lo hagan deseable como por ejemplo la astucia de Sherlock Holmes, la valentía de James Bond o la bondad de Gandhi. Pero las personas no sólo tenemos cosas buenas. Más bien al contrario podríamos decir que los defectos hacen a las personas. Por ello, si queremos que el público se identifique con nuestro héroe debemos dotarle de defectos. Una serie de cualidades que o bien nuestro héroe no tiene o tal vez no están suficientemente desarrolladas. A veces serán cualidades negativas que en el fondo todos tenemos. Son estos defectos los que hacen humano a nuestro héroe y lo acercan a la realidad del público. 

Este principio también debería aplicarse a las historias que las marcas cuentan y a los héroes de esas historias. Estamos hartos de ver historias de marca en la que los héroes de las mismas son personajes planos que no muestran ningún tipo de cualidad y emoción. También son frecuentes las historias con héroes que no tienen ningún defecto, que nunca han cometido ningún error. Historias y héroes tan perfectos que el público no se identifica con ellos y que por tanto no cumplen con su labor comunicativa. Así que, si tienes que crear un héroe para tu historia piensa en sus motivaciones, ten en cuenta sus virtudes pero sobre todo no te olvides de sus defectos que son los que le harán realmente humano, real y por tanto creíble.  

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